Riesgos en los deportes extremos

Los deportes extremos están de moda. No hay más que ver la cantidad de agencias que ofrecen paquetes multiaventura con multitud de actividades para el disfrute de los más valientes. Estos deportes que disparan la adrenalina de los más valientes tienen sus peligros, sobre todo a nivel físico.

Las agencias de viajes no quieren dejar escapar la oportunidad de ofrecer actividades deportivas de riesgo, aunque ello conlleve un peligro para la salud de los no profesionales.

Deportes de aventura como el rafting, pueden provocar algún susto si no hacemos caso a nuestro monitor. La proliferación de este tipo de actividades ha hecho que los seguros se froten las manos frente a los riesgos físicos que conllevan las motos de agua, el paracaidismo, el ala delta, etc.

Las lesiones más frecuentes suelen ser musculares, ya que exponemos a nuestro cuerpo a movimientos que realmente no está acostumbrado. Las contracturas musculares en el cuello o en zonas de la espalda suelen causar un fuerte dolor en el recién llegado a este tipo de actividades de riesgo.

Además, otro tipo de lesiones como los dolores cervicales impiden al deportista practicar actividades durante unos cuantos días. Las lesiones más graves son poco frecuentes. En este caso hablamos de roturas de huesos por una mala caída o los golpes en la cabeza por contraindicaciones de los monitores de turno.

La muerte de varios famosos aventureros ha despertado las alarmas frente a los menos valientes. La última ocurrió hace unos meses, cuando una chica vegana decidió subir el Everest (nada más y nada menos) para demostrar que su estilo de alimentación era totalmente compatible con este tipo de actividades. La experimentada montañera, alcanzó la cima con las dificultades propias de la hazaña, pero finalmente falleció en la parte más fácil (por decirlo de alguna manera), la bajada de la montaña más alta del mundo.

Un estudio estadounidense realizado por la Asociación de Paracaidismo Norteamericana, certificó la muerte de 279 saltadores de paracaídas entre 2000 y 2010. Ante la gran cantidad de saltos que se realizan en los Estados Unidos, no parece una cifra demasiado alta. Otros deportes más cotidianos y extendidos como el ciclismo, también suponen cientos de muertes al año ante la poca concienciación de la vulnerabilidad de la bicicleta por parte de los conductores de vehículos.

La muerte de 3 ciclistas hace pocos días en la localidad alicantina de Jávea, ha provocado que el Gobierno Español tome cartas en el asunto del ciclismo, realizando campañas de concienciación para proteger a los ciclistas.

Sin duda, los deportes como el salto libre en paracaídas suponen un riesgo que muchos deciden evitar, por miedo o por simple convicción. Lo que está claro es que hay muchas personas que no están preparadas para realizar este tipo de actividades de riesgo, por lo que lo lógico es dejar a un lado estos deportes y buscar alguna alternativa para disparar nuestra adrenalina.

Los más jóvenes son los que más peligro tienen a la hora de practicar deportes extremos. La falta de madurez y el exceso de confianza hacen que los jóvenes inexpertos se vuelquen ante estas actividades que precisan de una vigilancia meticulosa. Las lesiones crónicas provocadas por estas actividades aumentan cada año, por lo que debemos tomar conciencia sobre los riesgos y pensar si son necesarias para nuestra vida.

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